El alprazolam es un ansiolítico que suele administrarse para controlar y disminuir los síntomas provocados por desórdenes de la ansiedad. Los especialistas suelen combinar la terapia cognitiva con el suministro de este tipo de drogas a fin de tratar afecciones provocadas por la ansiedad como es el caso de los  ataques de pánico, síntomas de agorafobia, depresión, angustia, etc.

Los ansiolíticos suelen recetarse por periodos breves de tiempo debido a los impactos físicos  y psíquicos que pueden presentar a largo plazo. Entre los efectos secundarios más comunes, el alprazolam engorda e incluso llega a generar  dificultad para perder peso haciendo dieta, razón por la cual se aconseja comentar estos efectos a tu médico o a fin de que pueda recetarte una medicación que provoque menos alteraciones en el metabolismo.


 Contraindicaciones: Los comprimidos de alprazolam están contraindicados en pacientes con conocida sensibilidad a esta droga u a otras benzodiazepinas, o cualquier otro componente del producto.

alprazolam puede ser administrado en pacientes con glaucoma de ángulo abierto que estén recibiendo apropiado tratamiento, pero está contraindicado en pacientes con glaucoma agudo de ángulo estrecho.

Está contraindicada la co-administración de alprazolam con ketoconazol e itraconazol, ya que dichas medicaciones alteran el metabolismo oxidativo mediado por el citocromo P450 (CYP 3 A).

Advertencias: Evaluar la ecuación riesgo – beneficio del tratamiento en los casos de: antecedentes de convulsiones o epilepsia, hipoalbuminemia, miastenia gravis, enfermedades orgánico – cerebrales, enfermedad pulmonar obstructiva crónica severa, apnea del sueño, antecedentes de abuso de sustancias. El riesgo de dependencia del alprazolam, incluyendo el complejo de síntomas de abstinencia, es más severo en pacientes tratados con dosis altas (más de 4mg diarios) y por períodos de tiempo prolongados (8 a 12 semana) que después de tratamientos de corta duración En los pacientes con trastornos de pánico que reciben dosis de mantenimiento, puede aparecer ansiedad interdosis y ansiedad matutina, circunstancia que indica el desarrollo de tolerancia o la existencia de un intervalo prolongado entre las dosis. Ambos casos se atribuyen a que las dosis prescripta no es suficiente para mantener niveles plasmáticos por encima del rango necesario para prevenir síntomas de abstinencia, recaídas o rebote. En estas condiciones se recomienda acortar el intervalo interdosis. Los síntomas provocados por discontinuación del tratamiento con alprazolam fueron: dificultades la concentración, parestesias, movimientos anormales, sensación de cabeza liviana, calambres y sacudidas musculares, diarrea, náuseas, vómitos, visión borrosa, irritabilidad, disminución del apetito y pérdida de peso. Otros síntomas como ansiedad e insomnio, registrados con frecuencia, se puede atribuir a la reaparición de la enfermedad, a un fenómeno rebote o a la abstinencia. En algunos pacientes se han informado síntomas de abstinencia por una rápida disminución de la dosis, razón por la cual se recomienda reducir gradualmente la dosis de alprazolam. Las crisis convulsivas relacionadas con el retiro del alprazolam han sido observadas con una frecuencia muy baja, en pacientes que recibían dosis mayores de 4 mg diarios. El riesgo es mayor durante las primeras 24 a 72 horas de la suspensión. El tratamiento de las crisis convulsivas por el retiro abrupto de alprazolam, es similar al tratamiento de las convulsiones de cualquier origen. El alprazolam no es efectivo como sustituto de los neurolépticos. Debido a sus efectos depresores sobre SNC, los pacientes tratados con alprazolam deben ser prevenidos de participar en áreas de riesgo o actividades que requieren un alerta mental completa, como operar máquinas o manejar vehículos. Existe riesgo potencial que las benzodiazepinas, pueden presentarse síntomas de abstinencia, desde la disforia y el insomnio hasta un síndrome mayor que incluye calambres abdominales y musculares, vómitos, sudoración, temblores y convulsiones. Las personas adictas al alcohol u otras drogas deben ser observadas cuidadosamente cuando reciben alprazolam u otros psicotrópios. La severidad e incidencia de los síntomas de abstinencia tienen relación con las dosis y duración del tratamiento y ocurren más frecuentemente después de descensos rápidos o supresión brusca del medicamento. Eventualmente, se hace necesario reinstalar el tratamiento con alprazolam a bajas dosis para suprimir los síntomas de la abstinencia.

Como podemos observar, si se consumen ansiolíticos por un período prolongado de tiempo, estos pueden provocar efectos secundarios poco deseados para la mayoría de los pacientes.

Particularmente,  el alprazolam engorda como consecuencia del efecto directo que tiene sobre el metabolismo y los depósitos de grasas.

Además, al tratarse de tratamientos a largo plazo, se va aumentando de peso en de manera lenta pero progresiva.

Esta tendencia a ganar peso con los ansiolíticos puede desaparecer cuando se interrumpe el tratamiento y se aplica un plan de alimentación apropiado.

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