Efectos secundarios de la Imipramina

Si bien la Imipramina es un buen antidepresivo para los tratamientos de depresiones que  no  son crónicas, sino causadas por algún suceso del exterior o trauma que se le generó tras dicha depresión, se deben tener siempre en cuenta los efectos secundarios de la Imipramina.

Imipramina

CONTRAINDICACIONES: Este medicamento no se debe emplear cuando exista hipersensibilidad a los antidepresivos tricíclicos (timoanalépticos). Hipertrofia prostática, glaucoma de ángulo cerrado.

Tampoco se debe em­plear este medicamento durante el periodo de recuperación del infarto miocárdico, en trastornos de la conducción cardiaca, hepatopatía o nefropatía, diabetes y otros trastornos endocrinos o metabólicos severos.

En la epilepsia mal controlada, cuando el paciente se encuentre bajo tratamiento con inihibidores de la monoaminooxidasa (IMAOs). Usar con precaución en alcoholismo activo, asma, depresión bipolar, enfermedades cardiovasculares y la esquizofrenia.

PRECAUCIONES GENERALES: Debido a que la IMIPRAMINA puede producir varios grados de sedación es importante recomendar a los pacientes que no ­manejen automóviles ni operen maquinaria durante el tratamiento hasta que se conozca su susceptibilidad al medicamento.

RESTRICCIONES DE USO DURANTE EL EMBARAZO Y LA LACTANCIA: Este medicamento no se debe administrar en el primer trimestre de embarazo y su em­pleo durante este estado queda bajo responsabilidad del médico.

En los niños de madres que recibie­ron durante los últimos meses del embarazo una terapia con IMIPRAMINA, pudo verse, después del nacimiento, ta­quipnea, taquicardia, cianosis, hipotonía, mio­clo­nías, laringospasmos y retención urinaria. Estos sín­tomas desaparecen en unos días, sin tratamiento.

Debido a que la excreción de IMIPRAMINA en la leche materna es baja, no se han reportado alteraciones importantes en los niños que son amamantados por madres que se encuentran bajo tratamiento antidepresivo; pero basándose en el recién nacido tiene mayor permeabilidad gas­tro­intes­tinal que el adulto, así como inmadurez de sus sistemas enzi­máticos, metabólicos, es prudente que la madre no amamante al niño, ­debido a la posible acumulación del fármaco en el cuerpo de éste.

REACCIONES SECUNDARIAS Y ADVERSAS: Los efectos colaterales más comunes son náuseas, cefalea, vértigo, visión borrosa, sudación, constipación, ­hipotensión postural, taquicardía, disuria, mal sabor de boca, ade­ni­tis sublingual, estomatitis, sequedad de la cavidad oral que cuando es muy severa puede producir pequeñas ulceraciones en la lengua, así como moniliasis agregada.

Cuando el tratamiento con este medicamento es prolongado, también suele presentarse inflamación de las paró­tidas, coloración negruzca de la lengua, pérdida del apetito, acalasia del esófago, decremento en la secreción de ácido clorhídrico en el estómago, ­disminución de la moti­li­dad intestinal y espasmos; edema, ­temblores y fatiga muscu­lar, hipomanía y excitación maniaca en ancianos; arrit­mias cardiacas, infarto, insuficiencia cardiaca con­gestiva, dificultad para dormir, leucopenia, agranulocitosis, trombocitopenia e ictericia ­colestásica.

INTERACCIONES MEDICAMENTOSAS Y DE OTRO GÉNERO: Interactúa con estimulantes y depresores del sistema nervioso central (SNC). La acetazolamida y el bicarbonato de sodio adicionan el efecto terapéutico, porque incrementan la reabsorción en el túbulo renal. Con el alcohol se suman los trastornos gastrointestinales, además de la sedación.

El cloruro de amonio y el ácido ascórbico disminuyen el efecto terapéutico, ya que decrementan la reabsorción renal. Los anticolinérgicos, las fenotiacinas y los antihista­mí­nicos potencian el efecto anticolinérgico de los tricí­clicos.

Incrementan la hipoprotrombinemia de los anticoagulantes orales, ya que disminuyen su degradación hepática. Disminuyen el efecto anticonvulsivante, ya que abaten el umbral de descarga.

Los barbitúricos disminuyen los niveles plasmáticos, porque incrementan el catabolismo hepático.

Con las benzodiazepinas y otros depresores del SNC se suma el efecto sedante. Con la furazolidona se han presentado psicosis tóxicas.

Los tricíclicos disminuyen el efecto de la guanetidina, porque bloquean su sitio de acción.

Incrementan la depresión respiratoria inducida por los narcóticos, bloquean el efecto hipotensor de la metildopa y la reserpina.

El metilfenidato incrementa los niveles plasmáticos, porque inhibe su destrucción.

Con los inhibidores de la monoaminooxidasa (IMAOs) se puede producir excitación psicomotriz, hipertermia, estado delirante y crisis convulsivas.

Disminuyen el efecto de la fenilbutazona porque abaten su absorción gástrica.

Los simpaticomiméticos incrementan el riesgo de hiper­tensión arterial y arritmias cardiacas. Potenciación mutua con los tiroideos. Incrementan el efecto hipotensor de los vasodilatadores.


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Si bien los efectos secundarios aparecen en menos de 10% de los casos, es importante tenerlos en cuenta, pues si nos llega a suceder algún efecto secundario de la Imipramina, es importante consultar al médico inmediatamente.