El Rivotril en el embarazo puede traer consecuencias peligrosas para el bebé y la madre, no obstante, hay médicos que recomiendan el uso de  bajas dosis en casos en los que sea estrictamente necesario. La importancia de recurrir al médico y sobre todo la ayuda terapéutica son fundamentales en casos como este  Ya que la madre atravesará dos procesos complejos en los que debidamente tiene que estar contenida. El rivotril y el embarazo como cualquier medicamento durante el periodo de maternidad posee efectos secundarios en relación y riesgo de malformaciones congénitas.
 

EMBARAZO Y LACTANCIA: A partir de los estudios preclínicos, no puede excluirse la posibilidad de que el clonazepam pueda provocar malformaciones congénitas. De acuerdo con las valoraciones epidemiológicas, existen indicios de que los fármacos antiepilépticos son teratógenos. Sin embargo, es difícil determinar, a partir de los estudios epidemiológicos publicados, qué fármacos o combinaciones de fármacos son responsables de las alteraciones detectadas en los recién nacidos. Existe la posibilidad, pues, de que estos defectos congénitos sean atribuibles en mayor medida a otros factores (por ejemplo, factores genéticos) o a la propia epilepsia. En tales circunstancias, sólo se administrará RIVOTRIL* a las mujeres embarazadas cuando los beneficios esperados sean mayores que el potencial riesgo para el feto.

Durante el embarazo, sólo se administrará RIVOTRIL* cuando sea absolutamente necesario. La administración de dosis altas en el último trimestre del embarazo o durante el parto puede provocar irregularidades del latido fetal, así como hipotermia, hipotonía, depresión respiratoria leve o disminución de la capacidad de succión en el recién nacido. Debe tenerse presente que tanto el embarazo en sí como la suspensión brusca de la medicación pueden aumentar la frecuencia de las crisis epilépticas.

Aunque se ha demostrado que el clonazepam pasa a la leche materna en pequeñas cantidades, las madres tratadas con RIVOTRIL* no deben dar el pecho a sus hijos. Si el tratamiento con RIVOTRIL* se considera absolutamente necesario, debe abandonarse la lactancia materna.

EFECTOS SECUNDARIOS: Los siguientes efectos secundarios son relativamente frecuentes: cansancio, somnolencia, astenia hipotonía muscular, debilidad muscular, mareo, obnubilación, ataxia y lentitud de reflejos. Estos efectos suelen ser pasajeros y generalmente desaparecen sin necesidad de interrumpir el tratamiento, ya sea de forma espontánea o tras reducir la dosis. Pueden prevenirse en parte aumentando de forma paulatina la dosis al comienzo del tratamiento.

También se ha descrito disminución de la capacidad de concentración, inquietud, confusión y desorientación. Se ha descrito amnesia anterógrada con la administración de benzodiacepinas en dosis terapéuticas, y el riesgo de este efecto secundario aumenta conforme lo hace la dosis. Los efectos amnésicos pueden asociarse a conductas inadecuadas.

En algunas formas de epilepsia puede producirse un aumento de la frecuencia de las crisis comiciales durante el tratamiento a largo plazo.

Puede aparecer depresión en los pacientes tratados con RIVOTRIL*, aunque en ocasiones está asociada a la enfermedad subyacente.

Se han observado las siguientes reacciones paradójicas: excitabilidad, irritabilidad, conducta agresiva, agitación, nerviosismo, hostilidad, ansiedad, trastornos del sueño y pesadillas.

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El embarazo y Rivotril como así también la lactancia no son recomendables a la hora de pensar en un tratamiento contra trastornos de ansiedad. No obstante, hay casos extremos en lo que se utiliza. Es un criterio del médico determinar así, cuales son las consecuencias de dicha droga y las soluciones que puede tener.  Si usted utiliza o está utilizando Rivotril en el embarazo debe informase debidamente de sus consecuencias, como así también consultar todo lo debido a este tema e informar a demás mujeres en los efectos secundarios no deseados que puede tener.