La ansiedad es un trastorno emocional que tiene síntomas físicos, es por ello que muchas personas acuden al médico pensando que se trata de una enfermedad en la que se requiere el consumo de fármacos, sin embargo, este tipo de tratamientos sólo atiende de manera superficial las sensaciones que se experimentan durante un ataque, pero omiten informar los efectos negativos que tienen estas sustancias.

El uso de la fluoxetina para controlar los ataques de ansiedad

La fluoxetina es un medicamento muy utilizado para atender los ataques de ansiedad y se le conoce como la “píldora de la felicidad”, pues su efecto consiste en elevar el estado de ánimo, sin embargo, algunos estudios han revelado que en determinado grupo de personas los resultados son contraproducentes, ya que la depresión aumenta a niveles en los que se pueden tener pensamientos suicidas.

El uso de fármacos en un ataque de ansiedad no representa la solución para el problema, ya que no se atiende de raíz el malestar sino que se da sólo una sensación de alivio a los síntomas físicos.

Al inicio del tratamiento algunas personas sienten que la depresión aumenta, su comportamiento se torna agresivo y requieren de una mayor vigilancia de parte del médico, por lo que no pueden faltar a los controles de revisión.

Hay otros pacientes que han experimentado trastornos del sueño con el consumo de este medicamento y no está indicado para todas las personas, sobre todo representa un riesgo para quienes tienen antecedentes de bipolaridad, manía o que tenga un historial de antecedentes suicidas.

Como todos los medicamentos, la fluoxetina también tiene efectos secundarios y éstos pueden variar de un organismo a otro, es por ello que algunos pacientes que consumen este fármaco llegan a aumentar su estado de ansiedad o se reduce su deseo sexual.

También  hay quienes sufren de diarrea o mareos, ya que unos de sus activos producen alteraciones en el apetito. La somnolencia es otra de las reacciones que se pueden experimentar con el uso prolongado de la fluoxetina, así como la boca seca o síntomas de resfriado, que incluyen dolores musculares, fiebre o escalofríos.

Los laboratorios farmacéuticos están obligados a informar sobre las reacciones adversas de sus medicamentos, sin embargo, éstas no son difundidas por una cuestión de mercadotecnia, es por ello que los casos más complejos como convulsiones producidas por el uso de fluoxetina no son dados a conocer.