Los efectos negativos de la fluoxetina

La ansiedad es un trastorno emocional que tiene síntomas físicos, es por ello que muchas personas acuden al médico pensando que se trata de una enfermedad en la que se requiere el consumo de fármacos, sin embargo, este tipo de tratamientos sólo atiende de manera superficial las sensaciones que se experimentan durante un ataque, pero omiten informar los efectos negativos que tienen estas sustancias.

El uso de la fluoxetina para controlar los ataques de ansiedad

La fluoxetina es un medicamento muy utilizado para atender los ataques de ansiedad y se le conoce como la “píldora de la felicidad”, pues su efecto consiste en elevar el estado de ánimo, sin embargo, algunos estudios han revelado que en determinado grupo de personas los resultados son contraproducentes, ya que la depresión aumenta a niveles en los que se pueden tener pensamientos suicidas.

El uso de fármacos en un ataque de ansiedad no representa la solución para el problema, ya que no se atiende de raíz el malestar sino que se da sólo una sensación de alivio a los síntomas físicos.

Al inicio del tratamiento algunas personas sienten que la depresión aumenta, su comportamiento se torna agresivo y requieren de una mayor vigilancia de parte del médico, por lo que no pueden faltar a los controles de revisión.

Hay otros pacientes que han experimentado trastornos del sueño con el consumo de este medicamento y no está indicado para todas las personas, sobre todo representa un riesgo para quienes tienen antecedentes de bipolaridad, manía o que tenga un historial de antecedentes suicidas.

Como todos los medicamentos, la fluoxetina también tiene efectos secundarios y éstos pueden variar de un organismo a otro, es por ello que algunos pacientes que consumen este fármaco llegan a aumentar su estado de ansiedad o se reduce su deseo sexual.

También  hay quienes sufren de diarrea o mareos, ya que unos de sus activos producen alteraciones en el apetito. La somnolencia es otra de las reacciones que se pueden experimentar con el uso prolongado de la fluoxetina, así como la boca seca o síntomas de resfriado, que incluyen dolores musculares, fiebre o escalofríos.

Los laboratorios farmacéuticos están obligados a informar sobre las reacciones adversas de sus medicamentos, sin embargo, éstas no son difundidas por una cuestión de mercadotecnia, es por ello que los casos más complejos como convulsiones producidas por el uso de fluoxetina no son dados a conocer.

Rocío Lacasa Acerca de Rocío Lacasa
Rocío Lacasa es la psicóloga directora de TSLA. Descarga ahora GRATIS su nuevo Informe Especial llamado "Cómo Elegir El Mejor Tratamiento Para TU Ansiedad: Consejos Para Evitar Malgastar Tiempo, Dinero, Esfuerzo y Salud" en www.RocioLacasa.com

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  • http://www.todosobrelaansiedad.com gustavo rivas

    afecta en deseo sexual tengo 22 dias de tomarla y me parece que me afecto.

  • http://www.todosobrelaansiedad.com Pablo

    -del prospecto del prozac/fluoxetina- ¡es un veneno! Yo lo tomé y les recomiendo no tomarlo.

    • dolor de cabeza
    • diarrea, malestar, (nauseas)
    • fatiga
    • falta de apetito, pérdida de peso
    • nerviosismo, ansiedad
    • inquietud, falta de concentración
    • sensación de tensión
    • disminución del deseo sexual o problemas sexuales (incluyendo dificultad para mantener una erección durante la actividad sexual)
    • alteraciones en el sueño, sueños anormales, cansancio, somnolencia
    • mareos
    • alteración del sentido del gusto
    • movimientos de temblor incontrolables
    • visión borrosa
    • sensación de latidos rápidos e irregulares
    • rubor
    • bostezos
    • indigestión, vómitos
    • sequedad de boca
    • erupción en la piel, urticaria, picores
    • excesiva sudoración
    • dolor en las articulaciones
    • aumento de la frecuencia de la micción
    • sangrado vaginal sin explicación
    • sensación de debilidad o escalofríos
    • sentirse separado, distante de sí mismo
    • pensamiento extraño
    • euforia
    • problemas de orgasmo
    • rechinar los dientes
    • espasmos musculares, movimientos involuntarios o problemas con el equilibrio o coordinación
    • pupilas dilatadas
    • tensión arterial baja
    • dificultad en la respiración
    • dificultad para tragar
    • pérdida de pelo
    • aumento de la tendencia a hematomas
    • sudor frío
    • dificultad para orinar
    • sensación de calor o frío
    • niveles bajos de sodio en sangre
    • comportamiento atípicamente desenfrenado
    • alucinaciones
    • agitación
    • ataques de pánico
    • convulsiones
    • vasculitis (inflamación de un vaso sanguíneo)
    • hinchazón rápida de los tejidos alrededor del cuello, cara, boca y/o garganta
    • dolor en el esófago (el tubo que conecta la boca con el estómago)
    • sensibilidad a la luz solar
    • producción de leche materna
    • Reducción de plaquetas en la sangre, que aumenta el riesgo de sangrado o moratones
    • pensamientos de suicidio o autolesión
    • deterioro de la memoria
    • problemas en los pulmones
    • hepatitis, anomalías en las pruebas de la función del hígado
    • dolor muscular
    • problemas al orinar
    • confusión
    • tartamudeo
    • sangrado nasal
    • ruido en los oídos
    • hematomas o sangrado sin explicación