2 claves al usar la técnica Mindfulness para controlar la ansiedad

Está demostrado que la técnica Mindfulness te puede ayudar a controlar la ansiedad

¿Tienes pensamientos negativos constantes acerca de posibles peligros futuros?

¿Te angustian algunas sensaciones y síntomas físicos?

¿Te cuesta concentrarte y sueles tener la mente nublada y confusa?

Si es así, podrías usar la técnica Mindfulness para controlar la ansiedad.

Este artículo te explica de qué se trata este concepto tan de moda, cuáles sus son efectos y cómo puedes iniciarte en su práctica.

El Mindfulness (traducido como Atención o Conciencia Plena) es una práctica que tiene sus raíces en la meditación budista.

En realidad, casi todas las religiones han practicado durante siglos este tipo de meditaciones. Pero es ahora cuando se están probando científicamente sus beneficios para tratar la ansiedad y el estrés, los problemas de sueño, algunos tipos de dolor, enfermedades cardiovasculares, etc.

La aplicación moderna de esta disciplina se le atribuye a Jon Kabat-Zinn, médico que creó un programa de Mindfulness aplicado a la reducción de estrés (Reducción de estrés basado en la Atención Plena o REBAP). En inglés se conoce como MBSR. 

El procedimiento es muy sencillo. Consiste en dedicar unos minutos a atender y tomar conciencia de lo que ocurre a nuestro alrededor y en nosotros mismos.

Nuestra mente tiene la habilidad de poder prestar atención al momento presente (los sonidos, los sabores, las imágenes…) y a nuestras emociones y nuestros pensamientos.

Puedes probarlo ahora: Cierra los ojos o mantenlos abiertos, como prefieras, y estáte unos segundos simplemente observando, escuchando, sintiendo.

Es probable que si lo haces, te des cuenta de cosas que estaban pasando desapercibidas hasta que las has atendido. Un sonido, una sensación en alguna parte del cuerpo, un pensamiento…

Pero ahí no termina el proceso. Para que esta meditación sea útil faltan dos cosas (por eso no es tan sencillo como parece)

1 – La Actitud Correcta

Se trata de hacer lo que acabas de hacer, pero con una actitud determinada. Sigues observando y sintiendo, y lo haces con la actitud de dejar estar. Aceptando, sin juzgar. Sin cuestionar lo que piensas o sientes, simplemente dejándolo estar ahí. No se trata de “no pensar” (como mucha gente cree que tiene que conseguir y no consigue), sino de aceptar los pensamientos.

2 – La Práctica Como Rutina

Para obtener resultados duraderos, tienes que practicarlo regularmente. Si lo haces, tus pensamientos se calman y tus emociones se serenan. Esto sucede a medida que te entrenas en tomar conciencia de lo que está pasando en el momento presente.

Tienes que integrarlo como una rutina, teniendo en cuenta que no siempre es fácil dedicar unos minutos al día para parar y meditar con actitud de aceptación.

Uno de los ejercicios que proponen en el programa REBAP es el “Body Scan”. Se trata de chequear tu cuerpo como si estuvieras escaneándolo. Eso te permite pararte a conectar con tus sensaciones, escuchando lo que te está diciendo. Sin interpretar lo que sientes ni tratar de cambiarlo. Prueba hoy a hacerlo.

Puedes empezar por buscar, cada día, unos minutos para ti, sin distracciones ni interrupciones. No hace falta que estés parado, sin hacer nada y con los ojos cerrados.

Puedes estar conduciendo, poniéndote crema o comiendo una manzana. Atiende a todas las sensaciones y estímulos que te ofrece esa experiencia y comienza a disfrutar de sus beneficios.

En mi opinión, la meditación es un entrenamiento que debería enseñarse desde que estamos en la escuela. Nos ayuda a ser más reflexivos, a tomar mayor conciencia de lo que pasa dentro y fuera de nosotros, a tener mayor autocontrol, a gestionar y prevenir el estrés y a disfrutar con más plenitud de todo lo que nos rodea. En definitiva, tenemos a nuestro alcance una herramienta que nos ayuda a mejorar nuestra calidad de vida y nuestro bienestar físico, mental y emocional.

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