Hay 2 tipos de persona con ansiedad... ¿cuál estás siendo?

AGORAFOBIA: lo que nunca te contaron.

He tratado a personas con agorafobia que llevan años sin salir de casa. Habían perdido la esperanza. Y un buen día, lograron salir de su castillo VOS. (Esto lo entenderán mejor los clientes de los sistemas). 

Primero hablemos un poco de la agorafobia, para después, dejar de una vez de hablar de ello. Ok, la agorafobia es un poco distinta a otras fobias (miedo por ejemplo a los perros, las alturas o los aviones), en cuanto a que la persona muchas veces sostiene la creencia de que algo falla en ella, y que eso le impide superar su miedo. “Soy agorafóbico”, se dicen muchos, pegándose a esa identidad. 

En las fobias simples, las creencias generalmente se basan en una experiencia concreta con eso que temes (un perro te mordió, viviste un vuelo con muchas turbulencias…) y la creencia se centra más en que eso es peligroso. No te da miedo porque tú CREAS que eres débil, cobarde o incapaz, sino porque eso es algo que puede hacerte daño (aunque exista una posibilidad muy pequeña y sea prácticamente improbable). A ti y a cualquiera. 

En las personas con agorafobia suele existir un sentimiento más fuerte. Sienten que no son capaces de enfrentar eso que temen. Suelen tener una sensación más limitante de que no podrán cambiar. Cuando llevan un tiempo evitando situaciones “normales”, la imagen de sí mismos se hace más negativa y vulnerable y empieza a acumular miedos y limitaciones. Creen no son capaces de manejarse en ese mundo adulto lleno de retos. Entonces, ya no sólo está el miedo a la ansiedad y al pánico, sino el miedo a no poder cambiar. 

Pero es sólo una sensación. Una ilusión de identidad fija. Cuando entiendes que la limitación que sientes es un malentendido mental, puedes empezar a salir de esa experiencia.

Igual que la ansiedad y el pánico, la Agorafobia es un Malentendido Mental. Tu mente crea una zona segura, la inventa y la proyecta hacia fuera. Busca las condiciones que necesitan cumplir esos sitios que pertenecen a la “zona segura”: que haya teléfono o cobertura móvil, que estés con una o más personas de confianza, que haya una puerta cerca para poder escapar, que haya un hospital en los alrededores, que nunca hayas sentido ansiedad ahí… Se crea una prisión ilusoria, pero no de tu casa o de tu zona, sino de tu mente. 

Las situaciones que temes son las que más probabilidad tienes de sentir ansiedad, es así, no? Tu miedo escoge los “lugares a temer” cuando cumplen las condiciones necesarias para que se alimente tu ansiedad: no poder escapar, estar solo, no saber qué va a pasar… Una persona puede temer el centro comercial y otra no, pero la que no teme el centro comercial puede tener pánico al metro. Una puede temer los hospitales y otra sentirse muy segura en ellos. Todo depende de si cree que es más probable que esa situación le genere ansiedad o no. Se basa en sus experiencias pasadas y su aprendizaje para calificar la situación de segura o de riesgo. Esto demuestra que la zona de seguridad es un invento de la mente. Sólo puede existir en tu cabeza, no en lo de fuera. Los muros que hay que traspasar no son los de la zona de seguridad (tu casa, tu barrio, tu cuidad) sino los de la mente. 

Una vez creadas las zonas, la Agorafobia se mantiene a través de la EVITACIÓN. Por eso es un HÁBITO. No es una enfermedad, ni una discapacidad, ni un fallo orgánico. Es un hábito, aprendido y repetido día tras día. Es la clave de todo. Si tuviste ataques de pánico, la agorafobia surgió como tu remedio para solucionar tus problemas de pánico. Aprendiste que si evitabas, te alejabas del pánico. Si ibas al cine, te sentabas cerca de la salida, si ibas a un restaurante, te sentabas cerca del baño. Si podías evitar salir a comprar, lo hacías. Decidiste no desafiar sus temores, porque crees que eso supondría algo terrible, catastrófico. 

Sólo si evitas el miedo se hace más fuerte. Cedes a las sensaciones de ansiedad y toman cada vez más poder. A medida que sigues evitando, tu miedo sigue acomodándose y aumentando. Cada vez se hace más fuerte, se refuerza a golpe de evitación. La zona de seguridad se acorta y la de riesgo aumenta sus límites. 

Todo ello profundiza la sensación de incapacidad. Repito, no la incapacidad, sino la sensación, la ilusión, de incapacidad.

Para empezar a crear AgoraConfianza, tienes que hacer algo más que dominar el momento de pánico. Tienes que empezar a ver esto como una oportunidad para aprender más sobre ti. Comprender la imagen que tienes de ti y de tu capacidad para vivir en el mundo en el que vives. 

Puedes saber que son tus pensamientos los que crean los muros. Te arrinconan en una zona segura de tu mente. Y te hacen creer que sólo puedes estar ahí para estar bien. Es como si hubiera una fuerza de gravedad que te chupara hacia la zona segura, y salir de ella parece demasiado doloroso. 

Sólo tú puedes darte cuenta de que es una ilusión. La zona segura y sus muros no existen realmente. Tú has actuado, sentido y pensado como si existieran y ahora sabes que era una ilusión. No hace falta que derrumbes esos muros, porque no son reales. 

Lo único que tienes que hacer es darte cuenta de esto y empezar a crear nuevas experiencias, que generen una nueva identidad. Esa es la clave. Tras entender el malentendido, creas nuevas experiencias. Los primeros pasos son los que más cuestan pero en seguida el laberinto ilusorio empieza a convertirse en un camino recto, con la salida a la vista, y con grandes flechas que te guían. A medida que avanzas, no sólo sabes que es una ilusión, sino que lo sientes. 

Una vez identificas qué nuevo aprendizaje necesitas para cambiar, todo es más fácil. 

El miedo y el pánico se sustentan en tus ideas y actitudes actuales, en tus emociones y en tus conductas. Y lo bueno es que las tres cosas pueden cambiar, ¡independientemente del pasado! Son hábitos que igual que se crearon, pueden estar transformándose en otros nuevos. Lo que más necesitas es persistencia y hacer que sea tu máxima prioridad. 

Sé que ahora puede parecerte un reto muy duro o imposible. Es normal porque no eres consciente del poder que tienes para cambiar. La ansiedad y el miedo te impiden ver más allá de los muros que tu mente ha creado. Empieza a creer que eres una persona capaz de hacer una vida funcional, entrando y saliendo y que esa agorafobia es sólo un episodio temporal de tu historia personal. 

Aunque ahora no creas poder confiar, haz lo que sea necesario para dejar de verte como una persona con agorafobia a una persona capaz de crear confianza, con agoraconfianza

Deja de contarte lo mismo, deja de hablar de la agorafobia, deja de lamentarte de tu situación y de identificarte con esas conductas. En lo que te centras tu atención incrementa en tu experiencia. 

Pregúntate ¿Cómo puedo despertar y desarrollar agoraconfianza? Suena raro, pero puede que precisamente por eso sea efectivo.

Hay 2 tipos de persona con ansiedad... ¿cuál estás siendo?