Ansiedad: sentimientos negativos y de alerta constante

Actualmente, alrededor del 20% de la población mundial padece algún tipo de trastorno de la  ansiedad  la cual se manifiesta a través de sentimientos como el miedo, la ira o la tristeza, llevando en algunos  casos a a  crisis depresivas.

La ansiedad es un trastorno emocional que aparece como respuesta ante factores subjetivos o cognitivos y se manifiesta tanto física como mentalmente. Las personas que sufren de ansiedad  muestran comportamientos poco adaptativos y en algunos casos disfunciones motrices.

El pensamiento catastrófico reverberante es uno de los principales síntomas de la ansiedad: creer continuamente que todo va a salir de la peor manera posible. En lugar de optar por lo más probable -que Pablo se quedó conversando con alguien y salió más tarde de su casa, que a Rodríguez le vino sueño y se fue a su casa, que los padres de Diego se entretuvieron en otra góndola y están a pocos metros-, el ansioso queda fijado en la catástrofe, aún consciente de que su idea es totalmente irracional.

Cuando la angustia generada le impide a la persona atravesar las situaciones que lo colocan en ese lugar, se habla de un «trastorno de ansiedad». Por ejemplo, los que se oponen tajantemente a subirse a un avión porque están seguros de que lo más probable es que se caiga (aerofobia) o los que evitan toda reunión porque no se creen capaces de resistir la tensión que les genera ese escenario (fobia social).

Haciendo a un lado esos extremos, lo cierto es que la ansiedad es una respuesta normal y frecuente, destaca la psicóloga Verónica Orrico, terapeuta cognitivo-conductual de la clínica Psinco que se especializa en tratar cuadros de este tipo. En su medida justa, hasta puede ser útil.

ALERTA. Existen circunstancias que provocan ansiedad en todos: un casamiento, una separación, una mudanza, un examen, una entrevista de trabajo; «situaciones que implican una readaptación», dice Orrico. Es que la ansiedad es una respuesta orgánica de, justamente, anticipación al peligro. En otras palabras, un estado de alerta mental que hace que el cuerpo se prepare para huir o para defenderse.

Por eso, tras la manifestación cognitiva -como el pensamiento catastrófico, la «personalización» (creer, cual Ariel, que todo está relacionado con uno) o la «abstracción selectiva» (quedarse fijado en un detalle que confirma la peligrosidad de la situación y perder de vista la generalidad que convalida lo contrario: que no tiene por qué pasar nada), todos catalizadores del temor, la aprensión, la preocupación o la vergüenza-, aparecen los síntomas fisiológicos. Se enlistan así taquicardia, sudoración, dificultad para respirar, aumento de la presión arterial, dificultades de concentración, dificultades para dormir, disfunciones sexuales y problemas gástricos.

Si todo eso condiciona la conducta y, como se dijo, la persona, aunque sepa que su reacción es desproporcionada, deja de hacer cosas para evitar sentirse así, aparecen los trastornos (agorafobia, crisis de pánico, etcétera). Si, por el contrario, el individuo logra manejar esa sensación y la utiliza para actuar o planificar, es más saludable. «Si estoy preparando un examen y me pongo ansiosa, eso me va a hacer estudiar más, prepararlo mejor. Ahora, si la ansiedad es excesiva, puede que estudie un montón pero cuando llegue el examen me quede en blanco», ilustra la psicóloga. «La ansiedad es normal cuando es adaptativa, cuando me da más energía para hacer cosas: me hace preparar mejor el examen, me hace estar alerta en situaciones de peligro real. Es patológica cuando empieza a interferir con nuestras actividades, nos molesta, desemboca en enfermedades orgánicas, nos quita capacidad de concentración».

Se estima que la ansiedad es una condición que prevalece para toda la vida, por esta razón los tratamientos terapéuticos, los medicamentos que permiten controlar la ansiedad y las terapias alternativas, son fundamentales para brindar a las personas con este trastorno una recuperación total o parcial a largo plazo.

Por otro lado, el trastorno de la ansiedad puede manifestarse en cualquier etapa de tu vida, por esta razón si experimentas sentimientos dispares como angustia, melancolía profunda, ira o deseos de permanecer aislado de la sociedad, consulta con un especialista.

Si tienes dudas o deseas saber más sobre los trastornos de ansiedad, comenta este artículo y no dudes en consultarnos, recibirás información y respuestas sobre todas tus inquietudes en la brevedad.

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