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Cómo combatir el INSOMNIO

El otro día tuve un caso de una cliente que nos sirve para ilustrar los clásicos trucos de la mente a la hora de dormir y enseñarte cómo combatir el insomnio. Esta mujer tenía insomnio selectivo: los fines de semana dormía a pierna suelta, y las noches en que a la mañana siguiente tenía que trabajar, no podía dormir. Esto, como sucede en la mayoría de casos, nos confirma que no hay nada orgánico subyacente que le esté impidiendo dormir. 

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Cómo combatir el insomnio

Primero. Se metía en la cama, esperando esta vez conciliar el sueño. En cuanto aparecía el pensamiento de “a ver si hoy no duermo” comenzaba la tensión. “Si pienso en otra cosa, bien, pero si ya me pongo a pensar en eso, me tenso y es imposible relajarme”.

Le explicaba que ahora no podía controlar que ese pensamiento llegara a su mente o no, y que no sólo tenía que evitarlo, sino contar con que iba a aparecer. Su cabeza había asociado la hora de dormir con un momento de tensión, por lo que era normal que empezara a pensar en ello automáticamente. Para su cerebro el momento cama, ojos cerrados era igual a amenaza, así que esos pensamientos eran prácticamente inevitables. Lo que hace es aprender a percibirlos como un mensaje del cerebro, observándolos, distanciándose, no queriendo controlarlos. Así que primero: no rechazar los pensamientos que surjan, sino aprender a dejarlos estar sin exigir, poniendo más tensión. 

Segundo. Ella se estaba exigiendo dormir. “Tengo que dormir, tengo que estar descansada, tengo que dormirme ya”…

Me contó que había encontrado un truco para “auto-engañarse”. Si llegaban las 4 de la mañana y no se había dormido, se permitía no ir al trabajo al día siguiente. Se decía, llegada esta hora, si mañana me levanto muy cansada, llamo a la oficina y digo que estoy mala. Cuando lo hacía, se dormía al poco tiempo. Claro, se relajaba, soltaba la exigencia, y generaba el estado adecuado para dormirse. Finalmente, iba al trabajo porque se encontraba bien. Le propuse que siguiera usando ese truco, esa especie de negociación interna, pero que lo adelantara. En lugar a esperar a que fueran las 3 ó 4 de la madrugada, que se lo propusiera desde que se metía en la cama. “Si hoy no duermo y mañana estoy tan cansada que no puedo desempeñar mi trabajo, no voy”. A partir de ahí, pudo dormir mucho mejor, al soltar la exigencia y poner la salud en primer lugar. Además también vimos cómo parte de esa exigencia era una prolongación de cómo ella se auto-exigía estar en el trabajo, siempre dispuesta, siempre pendiente, en tensión constante. 

Tercero. Al describirme su patrón de sueño, nos preguntamos si lo estaba idealizando, exigiéndose de nuevo tener un sueño perfecto.

Si se tenía que levantar al baño por la noche o si se despertaba un par de veces, lo consideraba imperfecto, cuando es algo habitual a medida que pasamos las distintas fases del sueño. Además, tras probar unos días una aplicación que se llama Sleep Better, se dio cuenta de que dormía más horas y más profundo de la sensación que tenía ella. 

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Estos son ejemplos de lo que pasa a menudo en torno al sueño. Si quieres tienes más videos hablando de cómo combatir el insomnio en el canal. 

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