¿Qué es la fobia social y cuál es su tratamiento?

La fobia social es un tipo de trastorno de ansiedad que padecen algunas personas y cuyos síntoma son principalmente la dificultad para vincularse con el resto de las personas y la excesiva timidez. Para la fobia social el tratamiento incluye el aprendizaje de diversas técnicas de relajación por parte del paciente que resultan bastante efectivas.

Todos conocemos personas que hablan poco en reuniones sociales, se sienten incómodos cuando otros les hacen bromas, se ponen colorados, son muy complacientes con los demás, prefieren tomarse un café frío en lugar de pedirle al mozo que se lo cambie, etc. Habitualmente denominamos tímidas a las personas que presentan estas y otras características similares. Podríamos decir, en pocas palabras, que la fobia social es una timidez exacerbada.
La fobia social es un miedo intenso a ser observado y juzgado negativamente por los demás, en situaciones sociales. NO se trata solamente de inhibición frente a los demás como en la timidez, sino de un temor tan intenso que provoca un gran malestar y en algunos casos lleva a las personas a evitar dichas situaciones.

Hay personas que centran su miedo a ser observados y juzgados en algunas situaciones, dando lugar a lo que se ha denominado fobia social discreta o no generalizada. Algunos ejemplos pueden ser: hablar en público, encuentros con el sexo opuesto, ir a reuniones sociales, escribir delante de otros, comer delante de otros, entrar en una habitación llena de gente o cuando los demás ya están sentados, etc. Otras personas en cambio, generalizan su miedo a ser observados y juzgados en todas o casi todas las situaciones sociales, dando lugar a la fobia social generalizada o difusa.

Quienes padecen fobia social, cuando se ven expuestos a las situaciones temidas experimentan ansiedad, caracterizada por diversos síntomas:
Síntomas fisiológicos: palpitaciones, temblores, sudoración, náuseas, tensión muscular, sequedad de boca, dolor de cabeza, etc.
Síntomas cognitivos: miedo a hacer el ridículo, vergüenza, miedo a perder el control, deseos de escapar de la situación, etc.
La persona con fobia social suele vincular lo que ocurre a su alrededor consigo misma. Por ejemplo: «ese chiste lo hizo por mí», «se callaron porque entré yo», lo que se denomina pensamiento autoreferencial. Esta manera de interpretar las situaciones conlleva una evaluación distorsionada de la realidad. Uno de los síntomas más significativos de esta evaluación distorsionada es la creencia de que se es el centro de atención, en situaciones en que es poco probable que esto suceda. Algunos pacientes han relatado: «… me aguanté las ganas de ir al baño por no levantarme y caminar en el medio de la reunión…» «… sentía que todo el mundo me iba a mirar a mí, como si tuviera una luz roja que hiciera que todo el mundo me mirara».

TRATAMIENTO
El tratamiento que ofrecemos se propone como principal objetivo, que las personas adquieran las estrategias necesarias para enfrentar de manera gradual y adecuada, las situaciones interpersonales antes temidas y evitadas.
Así como aprendimos a sentir ansiedad y preocupación ante situaciones sociales, la terapia se convierte en un proceso de aprendizaje, o mejor aún, de reaprendizaje de estrategias que nos permitan enfrentar tales situaciones con tranquilidad e incluso disfrutar de ellas.

Para ello enseñamos a los pacientes distintas técnicas (respiración, relajación muscular, reestructuración cognitiva), que tienen por finalidad disminuir los síntomas de ansiedad. Posteriormente mediante juego de roles y otras técnicas, se ensayan en el consultorio las situaciones que a cada paciente le crean dificultades.
Las pautas de tratamiento mensionadas se adecuan a cada persona, teniendo en cuenta su historia, sus rasgos de personalidad, la existencia o no de comorbilidad con otros trastornos, así como los factores que en cada caso contribuyeron a desarrollar y mantener el problema.

En muchas oportunidades se complementa el tratamiento con instancias grupales, en las que participen varias personas con este trastorno. Estas instancias le permiten a cada paciente comprobar que no es el único que padece el problema, y aprender de los otros y con los otros, a desenvolverse en diversas situaciones sociales.

A lo largo del tratamiento se promueve la generalización de todo lo aprendido durante el proceso terapéutico, a la vida cotidiana.

En suma, el reconocimiento y tratamiento temprano de este trastorno, evita el surgimiento de complicaciones adicionales y mejora significativamente la calidad de vida.

La fobia social en tratamiento tiene como objetivo  que el paciente una vez adquiridas las diferentes técnicas de relajación, sea capaz de estar en un grupo de terapia y comience a insertarse lentamente en la vida social hasta poder trasladar todo lo aprendido a la vida cotidiana lo que mejorará notablemente su calidad de vida.

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