Hay 2 tipos de persona con ansiedad... ¿cuál estás siendo?

TRASTORNO DE ANSIEDAD GENERALIZADA

Si te cuentas que tienes un trastorno de ansiedad generalizada, vas a seguir encontrando un trastorno de ansiedad generalizada. 

A algunos psicólogos y a la industria farmacéutica les interesa que te quedes ahí. “El que hace la ley, hace la trampa”, ya sabes. 

Veamos, dar con tu diagnóstico puede ser liberador, calmante. Por un momento, comprimes tu experiencia, lo sacas, lo pones encima de la mesa. Puedes hablar de ello como algo que existe y que tienen otras personas. Tienes un nombre oficial para lo que llevas un tiempo viviendo. A los profesionales también nos ayuda. Pero si te identificas demasiado con esa etiqueta, empieza a colarse por donde no debe. 

“Claro como tengo un TAG, me pasa esto y esto.”

“Soy ansioso diagnosticado”

“Mi TAG me impide hacer ciertas cosas”

“Tengo un TAG que se cura con X medicación”

Cuidado con las etiquetas del diagnóstico. Para empezar, el término trastorno. ¿Estás trastornado? No. Digamos que algunas de tus estrategias no funcionan. Perdona, sí que funcionan, pero los resultados que esperas no son los deseados. Unas estrategias generan ansiedad, otras estrategias crean calma. 

Estamos hablando de procesos y patrones, en movimiento, y que aparecen ante ciertas situaciones. No es algo que esté continuamente formando parte de ti. 

Además, hay personas que se sienten culpables por no poder cambiar. Tú no tienes culpa de nada. Tu única culpa es haber nacido donde has nacido. En un cuerpo humano, con sus particulares formas de funcionar. En tu familia, en tu ciudad, que te ha generado una serie de aprendizajes que no has elegido tener (recuerda lo de que influye más el código postal que el código génetico).  Ahora sí, ahora llega la responsabilidad.

Recuerda, el diagnóstico no es tu destino, es tu punto de partida. 

Aprendiste y viviste ciertas cosas que han ido moldeando lo que experimentas. Fuiste desarrollando ciertas estrategias para lidiar con esas experiencias que te llevan a otras experiencias. 

Por ejemplo, aprendiste que sentías tristeza y te regañaban. Pues como niño aprendiste también a asustarte de cualquier sensación que se pudiera parecerse a la tristeza. Pura supervivencia psicológica. ¿Esa estrategia te ayuda hoy? No. ¿te va a regañar alguien? Puede que tú mismo. 

Dentro de tu familia te asignaron un papel determinado. Te tocaba ser ese personaje. Y puede que tenga mucho que ver con tu diagnóstico. Por eso estamos hablando de qué puedes hacer a partir de ahora, no quedarte estancado en patrones antiguos, que siguen actuando hoy, sí, pero que pueden ir moldeándose hacia un nuevo destino. Sigues por el camino de distinguir entre lo que tú haces y lo que hacen los sistemas automáticos de tu organismo y de tu bagaje emocional. 

Hay 2 tipos de persona con ansiedad... ¿cuál estás siendo?