Tratamiento para la ansiedad fóbica: agorafobia

Cuando es necesario comenzar un tratamiento para la ansiedad fóbica es importante diagnosticar qué tipo de trastorno de ansiedad padece la persona es cuestión. En la actualidad existen tratamientos como la terapia cognitivo-conductual y la exposición en vivo que pueden ser eficaces si se realizan adecuadamente. Sin embargo, un tratamiento para la ansiedad fóbica debe ser correctamente supervisado y no siempre se obtienen los mismos resultados para todos los pacientes.

En la agorafobia sin historia de trastorno de pánico no hay una historia de ataques de pánico inesperados recurrentes y la evitación agorafóbica se basa no en el miedo a tener un ataque de pánico, sino en el miedo a la incapacitación o vergüenza producidas por síntomas repentinos similares a los del pánico. Por su lado, el trastorno de pánico tiene un capítulo aparte (Botella, 2001).

La prevalencia mensual, anual y vital de la agorafobia en población adulta alcanza respectivamente en las culturas occidentales unos valores aproximados de 2%, 3% y 5%, teniendo en cuenta que los datos no son totalmente consistentes y varían en función del sexo; el 67-75% de los agorafóbicos son mujeres (Bados, 1995a). Entre los trastornos fóbicos, la agorafobia es el más frecuentemente visto en la clínica y el más incapacitante, tanto o más que otros muchos trastornos psiquiátricos (véase Telch, Schmidt, Jaimez, Jacquin y Harrington, 1995). El deterioro o interferencia en las áreas familiar, marital, social, laboral, lúdica y de manejo de la casa es notable, así como las repercusiones personales (humor deprimido, abuso de sustancias) y el uso frecuente de servicios médicos (psiquiátricos y no psiquiátricos), tanto normales como de urgencias.

Dada la frecuencia de la agorafobia, el sufrimiento personal asociado a la misma y los recursos sociales y económicos que supone su tratamiento, se comprende la necesidad de contar con intervenciones eficaces (según estudios controlados) y efectivas o clínicamente útiles. Esto último implica generalizabilidad a los contextos clínicos reales – lo que incluye las características de los pacientes y terapeutas, y la forma de trabajar en dichos contextos – y, lo que se ha dado en llamar eficiencia, una buena relación coste/beneficio en la que se consideren el costo económico, el tiempo y esfuerzo requeridos, los posibles efectos secundarios y la satisfacción de los pacientes.

Desde la perspectiva de intervención psicológica se cuenta hoy en día con dos tipos de intervenciones eficaces para la agorafobia: a) la exposición y/o autoexposición en vivo, y b) la terapia cognitivo-conductual. La primera intervención implica que el cliente se exponga en la vida real y de un modo sistemático a las situaciones que teme y evita. Las tres variantes más investigadas no difieren en eficacia; la primera implica una mayor asistencia por parte del terapeuta, mientras que las otras dos son básicamente técnicas supervisadas de autoexposición. Estas variantes son:

a)      Exposición prolongada, más o menos gradual, a cada situación, con la asistencia del terapeuta y permaneciendo en la misma hasta que la ansiedad se reduce significativamente (Emmelkamp, 1982); b) Exposición autocontrolada más autoobservación (Emmelkamp, 1982): Tras 2-5 sesiones con el terapeuta, autoexposición gradual en la que se permite el escape temporal a un lugar seguro, caso de ponerse excesivamente ansioso; luego, el cliente registra el tiempo pasado fuera y vuelve a la situación; c) Práctica programada (Mathews, Gelder y Johnston, 1981/1985): Exposición prolongada y graduada que sigue las pautas de la del apartado a, pero la asistencia del terapeuta durante la misma es realizada por el cónyuge o un amigo. El terapeuta mantiene unos pocos contactos con el paciente, éste lleva un diario de sus prácticas y cuenta, al igual que su compañero, con un manual de autoayuda.

Cada individuo deberá consultar con un profesional para que le indique qué tipo de tratamiento para la ansiedad fóbica necesita. Los trastornos de la ansiedad no se manifiestan de la misma manera en todas las personas por lo que cada uno recibirá un tratamiento específico.

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Melina

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